Psicóloga especialista en trastornos de personalidad en Madrid
Qué son los trastornos de personalidad
La personalidad es una estructura que mantiene unidos nuestros significados, emociones, pensamientos y conductas a lo largo del tiempo. Cuenta con una base biológica que interactúa con las experiencias que acumulamos a lo largo de la vida, especialmente durante la infancia y adolescencia.
La personalidad es un espectro que abarca desde la versión más sana de nosotros mismos (la que se adapta a la realidad de forma ajustada y nos permite mantener relaciones satisfactorias), a versiones en el límite, en donde el contacto con la realidad es titubeante y las relaciones tanto con nosotros como con los demás entrañan riesgo.

Problemas más habituales de los trastornos de la personalidad
En la actualidad el Trastorno Límite de la Personalidad ha alcanzado límites pandémicos. La organización actual de la sociedad exige demasiado tiempo y esfuerzo y en la crianza muchas veces falta tiempo, tiempo para crear un apego seguro, sin prisa, dando tiempo a desarrollar la mentalización (la capacidad de entender que las mentes ajenas están pensando y sintiendo diferente). Esta falta de tiempo y regulación provoca un desarrollo acelerado, que se ha saltado pasos, que no permite la integración de la perspectiva del otro en nuestra perspectiva. Este proceso genera un desasosiego profundo, la sensación de no ser entendido por los demás, de no poder recibir lo que se necesita, mucha frustración que con frecuencia lleva a actos impulsivos, conductas de evitación, conductas de riesgo y siempre a una sensación de vacío y abandono.
Además del trastorno límite de la personalidad, la inseguridad experimentada de manera crónica puede llevarnos hacia otros tipos de trastornos de la personalidad, en función de las características del temperamento, los patrones de relaciones familiares y las circunstancias de la vida, como los trastornos de la personalidad paranoide, esquizoide y esquizotípico. O actuar tendencias más antisociales, histriónicas o narcisistas, evitativas, dependientes u obsesivas.
Por qué ir a terapia
La terapia es uno de los pocos lugares en los que reconstruir el apego y la seguridad. La figura del terapeuta tiene como misión acompañar sin dañar, creando una psique sólida. En la relación de confianza, seguridad, límites, honestidad y compasión, la persona va reconstruyendo su Yo, la confianza en la legitimidad de sus necesidades y la capacidad de entender en qué punto están los demás. Desde este discernimiento se va volviendo claro el lugar personal y el lugar de los otros, lo que se necesita, cómo y a quién pedirlo. La estabilidad va ocupando el lugar de la inestabilidad.
¿Cómo podemos ayudarte?
Cuando el problema tiene que ver con una personalidad muy dañada, la presencia y constancia se vuelven aspectos de vital importancia en el proceso terapéutico. En nuestro despacho no encontrarás prisa ni miedo, y sí un acompañamiento sensible y sólido guiando hacia ese tú más saludable.